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Julio César, ascenso al poder y fallecimiento

Julio César

Aunque Julio César no fue emperador de Roma, lo cierto es que gobernó el Imperio Romano durante mucho tiempo realizando las mismas funciones que más tarde llevaría a cabo un emperador. Nació el 12 de julio del año 100 a.C y fue un militar y político cuya dictadura puso fin a la República.

Su nombre secular era Gaius Iulius Caesar y nació de Cayo Julio César y Aurelia. Tuvo tres esposas. La primera fue Cornelia, la segunda Pompeya y la tercera fue Calpurnia. No obstante, también fue protagonista de una de las historias de amor más recordadas de la antigua historia, ya que se dice que fue amante de la reina egipcia Cleopatra.

Solo tuvo una hija a la que llamó Julia. Puesto que las mujeres no podían comandar, al menos en política, decidió adoptar al joven Augusto para continuar con el legado imperialista.

¿Quién fue Julio César?

Político y militar, Cayo Julio César nació en el año 100 a.C. y murió en el 44 a.C. Alcanzó una de las más altas magistraturas del Estado en Roma como miembro de los patricios. Fue capaz de dominar la política de la República después de vencer en la guerra civil que le enfrentó al sector más conservador del Senado.

Julio César conquista

Julio César nació en una familia patricia, es decir, de poca fortuna. Solo estuvo emparentado con un hombre influyente, su tío Cayo Mario. Este tendría especial influencia en sus decisiones políticas como gobernador.

A los 16 años fue nombrado por Cinna flamen Dialis, sacerdote del dios Júpiter. No obstante, terminó siendo relevado por el general Sila, con quien tuvo un gran conflicto a causa de su matrimonio con la hija de Cinna.

Por culpa de esto, Julio César tuve que huir a Asia, ya que Sila había mandado matarle. Durante su estancia en Asía, aprendió a combatir y defendió el legado de Mitilene.

Tiempo más tarde, cuando Sila murió, Julio César decidió regresar a Roma para ejercer la abogacía. Luego, logró suceder como pontífice a su tío Cayo Aurelio, y luego tuvo conexiones con los cónsules Craso y Pompeyo. Esta amistad consolidaría su vida política para ser después:

  • Cuestor de provincia.
  • Edil de curul.
  • Pretor urbano.
  • Pontifex Maximus.
  • Propretor.

Pero no se detuvo ahí. Cuando fue cónsul gracias a sus dos aliados, Pompeyo y Craso, también logró formar el Primer Triunvirato, que luego hizo valer con la publicación de nuevas normas que marcarían un antes y un después entre la antigua y nueva Roma.

Las obras del emperador romano Julio César en Roma

Una de las primeras leyes que Julio César logró imponer en Roma fue la reforma agraria que regulaba el reparto de tierras entre aquellos soldados veteranos.

Adicionalmente, las conquistas que tuvo incluyen la anexión a Roma de gran parte de los pueblos que hoy se conocen como Francia, Bélgica, Países Bajos y parte de Alemania. De hecho, fue el primer general en llegar a estos últimos territorios, además de Britania.

Pero también tenía visión para la sociedad. Julio César promulgó una ley llamada “lex caeserea” que permitía a los parteros extraer a los bebés de la madre, después de siete meses de gestación, en caso la vida del pequeño corriese peligro.

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Además de esto, también son conocidas algunas de sus obras. Julio César tenía dotes para la escritura, en especial, si el tema era la guerra.

Comentarios de la Guerra Civil” fue una de las más icónicas. En ella se aprecia un fácil manejo del dialecto, narrativa simple y  capacidad de llegar y conectar con el pueblo plebeyo para hacerles entender por qué ocurrían las guerras.

En este escrito aprovechó para responsabilizar al Senado de la guerra civil que había comenzado en un enfrentamiento con el púlpito mayor.

Ascenso al poder de Julio César

Julio César estaba organizando la estructura administrativa de una nueva provincia ganada para la República cuando sus enemistades políticas intentaron quitarle el ejército y su cargo dentro del Senado.

El político no estaba en la capital y bien sabía que si regresaba sería fácilmente juzgado y exiliado. Por eso, presentó al consulado un permiso de ausencia. Pero esos senadores que querían acabar con su figura se lo denegaron para obligarlo a ir a Roma.

Fue así como cuando se dio un momento icónico para Rubicon durante el cual pronunció una de sus frases más famosas: “la suerte está echada”. Fue así como el desacuerdo dio lugar a una guerra civil con los Optimates, y que acabó extendiéndose a Tapso, Munda y Farsalia.

Finalmente, pudo regresar a Roma, nombrándose cónsul y a su vez “dictator perpetuus” o “dictador vitalicio”, dando pie a un sinfín de reformas económicas, urbanas y administrativas.

Estatua Julio César Roma

Romance con Cleopatra

Pero otra de las grandes hazañas de Julio César fue el amorío que tuvo con la reina Cleopatra. Inspiración de novelas, películas, poemas y mucho más, este idilio histórico demuestra que en el amor y la guerra todo se vale.

Julio César se encontraba persiguiendo a Pompeyo cuando visitó Egipto y Cleopatra vio la gran oportunidad de recuperar el poder que había perdido.

Con tal de ganar la gracia del reconocido político, se presentó dentro de una alfombra que al abrirse daba lugar a una magistral figura femenina que fue capaz de cautivar al general desde el primer momento.

Fue así como, después de un apasionado encuentro, César empezó a dar todo de sí para devolver a Cleopatra al poder y  reina independiente. No obstante, la guerra civil emprendida en Alejandría le pasaría factura, ya que sus pretensiones fueron reprochadas por el Senado de Roma.

¿Cómo murió Julio César?

Julio César murió el 15 de marzo del año 44 a.C. Tenía que acudir a una reunión para debatir ciertos asuntos políticos. Su esposa le había dicho que no fuera, pero alguien había retenido a Marco Antonio a las afueras del Senado por lo que Julio debía acudir en su ayuda.

En cuanto este tomó asiento, fue apuñaleado. Pero la impresión y sorpresa se mantuvo con él hasta el último instante. En el lugar estaba Bruto, su hijo adoptivo, a quien solo dijo: “Tú también, hijo mío”. Después de esto, no emitió sonido alguno hasta que 23 puñaladas acabaron con él frente a la estatua de Pompeyo.

Después, el Senado acordó que los asesinos serían exonerados de toda culpa. El poder fue cedido entonces a Marco Antonio.

Frases de Julio César

Una figura tan icónica obviamente nos dejó un montón de frases con las que reflexionar sobre las diferentes etapas de la vida. Entre ellas podemos encontrar la mítica frase de “La suerte está echada” o “Fui, vi y vencí”.

También se le conoce por otras frases como “Mientras me quede algo por hacer, no habré hecho nada” o “Prefiero ser el primero en una aldea que ser el segundo en Roma”.