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Emperadores romanos

emperadores romanos

Por emperadores romanos se conocen a todos aquellos regentes que mantuvieron bajo su mano el poder del antiguo Imperio Romano tras la caída de la República.

¿Sabes quién fue el primer emperador de Roma? ¿Conoces otros nombres además de César, Nerón o Calígula? Si la respuesta es no, continua con nosotros para descubrir todo sobre los emperadores romanos.

¿Quién fue el primer emperador romano?

Octavio fue uno de esos antiquísimos emperadores romanos y personajes que obtuvo el poder cuando todavía no estaba plenamente declarado. No obstante, la falta de un título tampoco hace desmerecer el efecto de sus acciones.

Fue uno de los encargados de reunir todos los poderes bajo la principal figura en el Imperio romano. Fue más sutil que Julio César, pero su efecto tuvo como características en que dichos poderes fueran asumidos de forma permanente, renegando a alguien más de poder suplir su lugar.

Otros títulos que ostentó fue el de Pontifex Maximus, Imperator, e incluso, también obtuvo un nuevo nombre: César Augusto, el cual tenía como verdadero significado el ser un sobrenombre que quería decir “aumentador”.

La historia de los emperadores romanos principales

Pero Miguel no fue el único declarado con el mayor cargo dentro del esquema de poder que mantenía Roma en tan buen lugar. Es así como junto a su transformación titular, otros devinieron conforme al tiempo y las traiciones a fin de ocupar el mayor cargo existen en el grandioso Imperio.

Diocleciano, el emperador romano de orígenes humildes

Diocleciano fue un emperador que surgió durante el periodo Dominado, alrededor del 284. Era un comandante de caballería que fue considerado “el primero entre iguales”, debido a que no ostentaba una estirpe a diferencia de otros monarcas. Hablaba griego, era de clase baja, formó parte del ejército. Pero no tardó en asimilarse.

Parte de su historia cuenta que fue el primero en hacer del despotismo una práctica digna del Imperio. Cambió sus humildes vestimentas por una toga púrpura, un montón de joyas, y un trato deferente a todo aquel. Además, parte de sus exigencias era que todo aquel que le hiciese presente debía arrodillarse besar su ropa.

Domiciano, el emperador romano de la dinastía Flavia

El legado de Domiciano entre los emperadores romanos no se extiende más allá de ser comparado con Calígula y Nerón.

Además de esto, perteneció a la Dinastía Flavia que rigió a Roma durante el año 69. Fue el último que formó parte del récord impuesto por Vespasiano y terminó siendo sucedido por Nerva. Su muerte dio paso al nacimiento de otra estirpe: la Antonina.

primer emperador de roma

Adriano, emperador romano

Fue el tercero de los llamados ‘cinco emperadores buenos’ o dinastía Antonina de la que formaron parte junto a Nerva, Trajano, Antonino Pío y Marco Aurelio. Nació en Itálica, la actual Sevilla, y debe su cargo de emperador a Trajano.

Durante su reinado las relaciones con el Senado no fueron buenas debido a temas adminstrativo. Su reinado estuvo marcado por la ausencia de belicismo, en lugar de eso mejoró la frontera de Roma y dotó al imperio de mayor seguridad.

Constantino I, la división de roma

Constantino I venció el sistema de tetrarquía que había impuesto Diocleciano, en el cual dividió a Roma en Occidente y Oriente, pero para luego reinstaurarlo como Este y Oeste. El primer lado lo dejó para sí y en el segundo dio lugar a la ciudad de Constantinopla.

Otra parte de su historia relata que su poder se caracterizó por guerras civiles y también problemas con intrigas y desamores. Esto tuvo fin con la llegada del general Joviano, el Apóstata.

Rómulo Augusto, el último de los emperadores romanos de occidente

El poder de Rómulo Augustulo no pasa más allá de ocupar el máximo cargo en Roma desde el año 475 al 476. Adicional a este, es recordado como el último de los emperadores romanos de Occidente.

Cómodo, el último de los emperadores romanos ‘buenos’

Lucio Aurelio Cómodo fue el último de los emperadores romanos de la dinastía Antonina. Gobernó junto a su padre Marco Aurelio durante una década y más tarde desempeñó el cargo en solitario, momento en el que el imperio quedó en una crisis irrefrenable.

Recibió conspiraciones de sus opositores y centró su gobierno en la lucha, tal valor veía en la fortaleza física que se hizo retratar numerosas veces como Hércules.

Antonino Pio, el más devoto de los emperadores romanos

Antonino Pio forma parte de uno de los grupos ideales clasificados por los estudiosos de la antigua Roma, el de los emperadores romanos buenos.  Formó parte de uno periodo estable y quizás el de mayor riqueza para los romanos.

Antonino Pío devolvió el culto a algunos dioses romanos olvidados y aumento el de aquellos ya existentes. Asimismo, sus relaciones con los cristianos fueron más complicadas que las de su padre Trajano.

Calígula

Despotismo, crueldad, frialdad son solo parte de los mínimos recuerdos que el periodo de Calígula dejó en el Imperio romano. Numerosos templos y estatuas en su honor solo recuerdan parte de lo que su contundente poder logró marcar para siempre en la historia de Roma.

Gobernante durante los años 37 y 41, tuvo una administración de buenos comienzos en los que se le caracterizó de próspera y capaz de respetar las mínimas libertades políticas. Pero el exceso de poder le embriagó a tal punto que tras su cruel asesinato, no quedó piedra sobre piedra de los templos que por su propia orden mandó edificar.

Emperadores Romanos Calígula

Julio César

Julio César fue cónsul en 4 ocasiones y dictador en 5. Consiguió ser declarado dictador vitalicio en el año 45 y también fue considerado Pontífice Máximo. Además de esto, logró iniciar el culto al máximo regente de Roma.

Una de sus más relevantes o curiosas acciones fue la edificación de una estatua con una particular inscripción “Al dios invencible”. Y esto tuvo valor especial. Fue considerado “Hijo de dios” y se le honró con tal fervor que uno de los meses de año fue cambiado en tributo, tal como había sucedido con su padre adoptivo: Julio.